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lunes, 17 de diciembre de 2012

Los kioscos de música en el parque de Ciaño

Consultando actas municipales cuando investigaba sobre el parque de Ciaño me encontré con un acuerdo de 1920 en que se pide licencia de obras para construcción de un kiosco de música en La NOZALERA (no figura en ningún momento el término parque)

Seguidamente se dio cuenta de una instancia de la Sociedad de Festejos de Ciaño, debidamente informada por el Negociado de Obras Públicas, solictando permiso para la construcción de un kiosko en la Nozalera de Ciaño, para la Banda de Música. Y la permanente acordó autorizar la referida construcción (Sesión 28 de febrero de 1920)
Parece que las obras no comenzaron de manera inmediata o al menos se dilataron en el tiempo ya que en diciembre de 1928 volvía a tratarse el tema.
Acto seguido se dio cuenta de un escrito de la pro-construcción del Kiosco en Ciaño, solicitando una ayuda del Ayuntamiento para las expresadas obras.

El sr. García Fernandez, apoya la petición por estimar que en aquella plaza ya existiá otro kiosco que el Ayuntamiento destruyó y por consiguiente estima de justicia que el Ayntamiento contribuya a con alguna cantidad.
Podemos suponer que hacia 1930 ya estaría construido ya que existen fotos de 1931 donde puede verse. Aunque en una de las fotos viene el título de Plaza de la Nozaleda, a la vista de los arriates y jardincillos podemos considerarlo ya como parque.

Si lo comparamos con sus homólogos del parque Dorado, en Sama o Dolores F. Duro en La Felguera su vida fue muy breve –apenas unos 30 años. Ya que con motivo de la construcción del monumento a los Hermanos Felgueroso, tuvo que ser demolido. Precisamente por ello, Julio Galán, elaboraría el proyecto del kiosco que se ha tratado con el mayor interés, procurando conseguir una solución original, ya que el empleo del hormigón armado nos lo permite. (Citado en la memoria de proyecto de kiosco de música,1962)

El arquitecto insiste en la urgencia de la obra -quería que estuviera terminado para los actos de inauguración del monumento a los Hermanos Felgueroso-

Estimo, que por tratarse de una obra que existe un especial interés en su ejecución rápida, podría declararse de urgencia, dado que, como se decía hubo que derribar el kiosco actual que, al parecer, fue ejecutado en su día por suscripción popular y se pretende que rápidamente observe el vencindario que es una realidad el nuevo kiosco que sustituye al anterior y del cual se viene hablando ya hace tiempo.

Kiosco de música con la Casa de los Alberti al fondo

Fernando Nanclaresen su página la Arquitectura moderna en Asturias: 1950-1965,  en el álbum dedicado a Julio Galán  incluye el citado kiosco. Por mi parte, intentando buscar en internet alguna fotografía en que pueda verse con más claridad que en esta de que dispongo me he encontrado con el nuevo kiosco de música de Laviana –al que han bautizado como el ovni y que me parece está inspirado en este de Ciaño. ¡Ustedes dirán!


lunes, 3 de septiembre de 2012

Mirar sin ver


  Esta primera entrada tras las vacaciones es en realidad una fe de erratas. En la parte final del artículo sobre la historia del parque Dorado (Un paseo en el tiempo) decía que la locomotora que había ocupado el sitio de la pajarera había sido trasladada al MUSI. ¡Craso error!

La locomotora en su lugar actual
  Tal como me hizo constar J.Soldevilla y pude comprobar yo misma, la máquina  sigue en el Parque Dorado, aunque en una de sus esquinas, compartiendo sitio con el minigolf. Lo más curioso es que por ese lugar paso con cierta frecuencia, y lo había hecho unos días antes de escribir el artículo. ¿Cómo pudo pasarme desapercibida? Porque, tal como señala el título, pasé por allí mirando sin ver.
  Cuando pasamos por escenarios muy conocidos o familiares no solemos prestar atención y así nuestra capacidad de observación es poca o ninguna. Aprovecho la ocasión no solo para corregir el error sino para aconsejar que de vez en cuando nos molestemos en VER además de mirar. Seguro que descubrimos más cosas interesantes en nuestros escenarios diarios de lo que imaginábamos.

  La información sobre el traslado de la locomotora al MUSI la obtuve en internet y con las prisas la dí por buena. He aquí la confirmación de que, tal como les insistía a los alumnos del taller, no todo lo que nos dice Google es cierto
 
  Sirva esta fe de erratas no solo para dar cuenta del error en el texto del artículo sino para recordar que:
  1. Debemos prestar más atención a lo que nos rodea por conocido que sea.
  2. No todo lo que aparece publicado en internet es correcto.
(fotografía sacada de aquí)

domingo, 29 de julio de 2012

Un paseo en el tiempo (II)


Con esta segunda parte completo el artículo sobre el parque Dorado, que sale publicado en el porfolio de las fiestas de Santiago 2012.
(primera parte aquí).

 ¡Es de día y hace sol! Esta vez no oigo música pero sí voces que vienen del extremo del parque. Miro en esa dirección y veo, cerrándolo, el monumento a los caídos en el trabajo (al minero). Me acerco y entablo conversación con unos señores que están por allí:

_Perdonen, hace tiempo que no venía por aquí y veo que las columnas de alumbrado que estaban situadas en el centro del paseo se han movido.

_Pues sí, (luego sabré que son Julio Galán y Suárez Aller) hemos tenido que moverlas para que el monumento tenga mejor perspectiva.

_Algo había oído - le comento- pero creo que no ha sido lo único ¿verdad?

_Efectivamente- vuelve a contestar Julio Galán-. El año pasado [marzo de 1956] a propuesta mía, (es el arquitecto municipal), la Corporación decidió cambiar el emplazamiento de la estatua de Dorado y el surtidor.

Lo que no sabe es que no han tenido la misma fortuna ambos traslados. Mientras el antiguo alcalde luce sin problemas en su situación actual, el surtidor ha perdido grandiosidad, no solo porque el nuevo vaso es de menor diámetro y construido en ladrillo, sino porque quedará escondido entre los árboles cuando estos crezcan.

Interviene ahora en la conversación Suárez Aller, autor del monumento junto con el arquitecto Fernando Cavestany y el escultor Amadeo Gabino; con ellos proyectará más o menos por estas fechas el monumento a los Hermanos Felgueroso en el parque de Ciaño. Mientras me hablan del concurso de ideas y de la suscripción popular que se abrió para llevarlo a cabo, pienso en el error que se cometerá cuando en 1991 se desmonte dejando como único testimonio una placa y la escultura del minero.

Me despido de ellos; quiero ver esas obras de “hermoseamiento y mejora” que se han venido llevando a cabo en estos últimos años. Le doy la espalda al monumento; a mi derecha veo el palomar, hecho en 1954. Junto a él, construido el año anterior, está el estanque de los patos, que disponen de una cabaña de madera para cuando quieran un poco de intimidad.

Cayendo sobre el estanque hay un sauce llorón–nada que ver con esa fuente que lo imita y que se instalará ya en el siguiente siglo, en una reforma general del parque bastante contestada. A la derecha, en un lateral, han construido unas pérgolas de ladrillo, a modo de paseo cubierto. En el centro, se levanta una pajarera.

Sonrío al verla porque recuerdo una foto en que estamos todos los hermanos sentados delante de ella. Me invade cierta melancolía, cuando comencé ¿o debo decir comienze? a trabajar en el archivo la pajarera ya no existirá; ocupará su lugar una antigua locomotora que posteriormente será trasladada al MUSI

Me doy cuenta de que los últimos cambios del parque se han producido bajo mi mirada, atenta o no. Desde el desmantelamiento del monumento a los mineros, la expropiación y demolición de los edificios que ocupaban el extremo del lateral derecho a la ampliación de la zona de juegos, la construcción de las pistas de tenis y el minigolf o la instalación –también bastante contestada- de los elementos cerámicos.

Me despierto y miro el reloj; han pasado solo diez minutos ¿o ha sido un siglo? Tengo que irme pero antes de hacerlo le dedico una última ojeada al parque. Hay algo en lo que no ha cambiado. Sigue dispuesto a acogernos con los brazos abiertos si nos decidimos a sentarnos en sus bancos para disfrutar del sol o la lectura, o de una conversación sobre lo mal que está todo mientras un grupo de jubilados dan su paseo matutino; o lo que probablemente más le guste, escuchar las risas y las voces de los niños que juegan a los pies de La Carbonera.

Notas: las fotografías del kiosco de la música y la fuente con el amorcillo se han sacado del álbum de fotos Langreo en el pasado. El resto de las imágenes corresponden al fondo del archivo municipal.

lunes, 23 de julio de 2012

Un paseo en el tiempo

En mi colaboración para el porfolio de las fiestas de Santiago 2012 he intentado acercarles la historia del parque Dorado de una forma diferente.   También pueden leerlo aquí:
Más de una vez he cruzado o paseado por el parque; con mayor frecuencia ahora que el archivo está tan próximo. Reconozco que casi nunca le “hago caso” pero hoy he decidido dar un paseo calmado y atento. Me siento en uno de sus bancos mientras pienso en la documentación y las fotografías antiguas que he estado consultando. Intento ordenar en mi mente todos esos datos pero el calor y la hora contribuyen a que se me cierren los ojos.

He debido quedarme dormida y me ha despertado un bullicio que antes no había. Noto algo distinto en el parque; los árboles parecen mucho más jóvenes y las plantas y flores no son las que había visto hace unos minutos Me levanto y salgo al paseo central… ¿Qué es esto? ¿Estas farolas de fundición en el centro del paseo? ¿Qué le ha sucedido al quiosco de la música? ¿Y por qué esta reunida toda esa gente?

Tengo que estar soñando. El quiosco está en el mismo sitio de siempre pero no presenta el mismo aspecto; tiene una balaustrada de piedra y está sin cubrir. Ahora recuerdo que Dorado encargó al arquitecto Manuel del Busto que hiciera un quiosco de la música de piedra para sustituir a uno anterior de madera pero eso fue en… ¿Qué ocurre aquí?

Debo haberlo dicho en voz alta porque un señor vestido al estilo de principios del siglo XX.- me contesta _ ¿Recién llegada? Pues ha tenido suerte; estamos inaugurando el monumento a nuestro alcalde don Antonio María Dorado. (Empiezo a pensar que o bien estoy loca o, más probablemente, esto es un sueño porque los acontecimientos de los que habla sucedieron en 1906) El señor, amablemente, me sigue explicando: ¬_En realidad nos hubiera gustado hacer coincidir la inauguración con las fiestas de Santiago pero no fue posible así que hemos tenido que esperar a hoy (15 de septiembre)

A estas alturas estoy convencida de que estoy soñando ¿Por qué no aprovechar y fijarme en como era el parque en esa fecha? Recién construido –apenas tiene cuatro años- los árboles y plantas se ven muy jóvenes. Una hilera de farolas de hierro recorre el paseo central y marca el eje longitudinal del parque.

La estatua a Dorado no ocupa el lugar que conozco sino que está frente al quiosco de la música; tras ella se puede ver la iglesia. Al mirar en esa dirección echo en falta el edificio de La Montera, tan característico, pero es cierto que aún faltan seis años para que sea construido.

Cerca de ellos, en un lugar central del paseo se encuentra la fuente con el amorcillo. El vaso es mucho mayor y de forma más elaborada, al estilo de las que se encuentran en el parque del muelle de Avilés o el paseo del Bombé en Oviedo. Pienso que en su emplazamiento original resulta mucho más majestuosa que en el lugar que siempre he conocido ¿por qué lo cambiarían?

Me resulta extraño no encontrarme con La Carbonera pero incluso los sueños mantienen cierta lógica y ese monumento no se construirá hasta dentro de unos años. Mientras voy de regreso al banco –va siendo hora de despertar- observo que tampoco están (no se construirán hasta muchos años después) el resto de elementos que para mí forman parte indisoluble del parque.

Cuando abro los ojos está anocheciendo; he perdido la noción del tiempo. Vuelvo a oir música y también murmullo de conversaciones y carcajadas. Guirnaldas de bombillas jalonan el espacio, iluminándolo. Esto resulta cada vez más inquietante; para tranquilizarme me digo que no hay por qué preocuparse; no es la primera vez que sueño que estoy despierta.

Algo más calmada me decido a dar un nuevo paseo; como el sonido proviene del quiosco me dirijo hacia allí. Veo que al contrario que hace un rato (en realidad son varios años) está ya cubierto. En su interior, Cipriano Pedrosa dirige a la banda municipal de música. Me paro frente a ellos no tanto porque me guste la música como para contemplar la edificación. La habitual sensación de abandono y decadencia que me invade cuando paso junto a él no la percibo ahora. ¡Qué bonito es!

Voy rodeándolo para contemplarlo con detenimiento y al hacerlo mi mirada tropieza con el monumento a Adaro, La Carbonera. Aún no conozco el año en que estoy pero es evidente que tiene que ser posterior a 1918 ya que fue entonces cuando se inauguró, precisamente el 25 de julio. ¡Claro, eso es! Son las fiestas de Santiago pero aún no sé el año y no puedo preguntarlo; me tomarían por loca –quizás lo esté-.

Me acerco a La Carbonera ¡que joven se la ve! Frente a ella hay un bar –lo conozco, es el quiosco de bebidas que también había construido Del Busto y que se mantuvo hasta la década de los cincuenta. Me gusta, me recuerda a algunas de sus otras edificaciones.

Resulta entretenido observar la situación. La gente vestida de fiesta, unos paseando, otros sentados a las mesas tomando algo. Algunas parejas bailan y más de uno aprovecha para cortejar. ¡Cuanta gente! ¡Sí que eran importantes las fiestas en esta época!, pero sigo sin saber en que año estoy. Menos mal que hay cosas que no cambian: un cartel situado en la entrada del parque me da la respuesta; estoy, estamos en las fiestas de Santiago Apostol de 1932.

Ahora sí puedo ver la esquina con el edificio de La Montera y al fondo la iglesia, aunque no es la misma que conozco -ésta será destruída durante la guerra civil-. Por lo que puedo observar, a excepción de la Carbonera y la cubrición del quiosco, nada ha cambiado en el parque; bueno, los árboles han crecido.


Resulta divertido e interesante esta especie de viaje en el tiempo. Si pudiera elegir una fecha sería el 1 de mayo de 1957. Me voy corriendo al banco y hago como cuando era pequeña y llegaba la noche de reyes. Cierro los ojos muy, muy fuerte, ¡A ver que pasa!
                                                                                                                 (.../...)

La próxima semana la segunda parte

jueves, 14 de junio de 2012

Parque del muelle


El parque del muelle  de Aviles guarda muchas similitudes con el parque Dorado de Langreo. También él fue construido sobre terrenos ganados en este caso a la ría.

   Ambos se proyectaron a principios del S.XX  y se les diseño al estilo del jardín francés.  No son estas las únicas similitudes. El paseo central, con farolas de hierro, la fuente colocada en uno de los extremos longitudinales del parque o el quiosco de la musica, situado en la zona central del parque pero hacia un lado. ( Del quiosco de Aviles, uno de los más bonitos de Asturias, hemos hablado ya aquí y aquí.)

 Las pérgolas metálicas por las que trepan , o más bien trepaban, los rosales, es otro elemento que comparten ambos parques; lo mismo que su decisión de contar en con un monumento dedicado a un procer local (en el caso avilesino, Pedro Menéndes, el adelantado de la Florida)
 
  A pesar de su relativa desatención sigue siendo un parque que merece la pena visitar.