lunes, 12 de julio de 2010

Memoria Histórica. Memoria. Historia (II)

(primera parte aquí)

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Con el incendio sufrido en la noche del cinco de enero de 1874, siendo alcalde Celestino Cabeza, se perdió toda la documentación municipal anterior a dicha fecha. El Ayuntamiento fue levantado de nuevo pero el archivo se perdió y con él una parte importantísima de la historia del municipio.


Frente a nuestra conciencia histórica que abarca apenas dos siglos, tenemos casi ocho enterrados en el olvido. La causa de esta amnesia se encuentra, como he mencionado más arriba, en la carencia de fuentes documentales. O más bien en la dificultad para acceder a ellas.Como consecuencia, apenas existen estudios y trabajos de investigación sobre esa etapa.


¿Cómo llevar a cabo esta recuperación de nuestra memoria? Mediante el fomento de trabajos de investigación de este periodo histórico. La escasez de fuentes documentales y la necesidad de recurrir a archivos de fuera de Asturias (con el consiguiente coste económico y temporal) frena a los posibles investigadores. Pero pueden establecerse acuerdos con la Universidad de Oviedo y adoptar medidas como la dotación de becas para estos trabajos de investigación o su publicación


La bibliografía sobre Langreo es muy escasa y de difícil obtención. Se trata de obras que tras su publicación, no fueron reeditadas. En la mayoría de los casos eran ediciones no venales, lo que dificultó la posibilidad de acceder a ellas. Sigo recibiendo consultas sobre cómo conseguir algunas de ellas; estoy segura de que en caso de ser nuevamente publicadas, serían muy bien acogidas en el mercado. Esta actuación podría complementarse con la incorporación de nuevos títulos.


Es fundamental la elaboración de un censo de fuentes documentales para la historia de Langreo. Saber y poner a disposición de los investigadores que archivos, asturianos y de fuera de la comunidad, poseen documentación referida al concejo


Podrían proyectarse actividades en los centros educativos para que los alumnos rastreen ese Langreo anterior a la industrialización; o llevar a cabo una exposición sobre el concejo en la Edad Moderna. Las aquí expuestas son solo algunas de las posibles actuaciones para recuperar y difundir nuestra historia.


Es esta una época en que se ha tomado conciencia de la importancia y necesidad de conservar nuestro patrimonio histórico. Se habla de patrimonio arqueológico, industrial, arquitectónico y apenas se menciona el documental. ¿Quizá porque resulta menos novedoso? ¿Por su menor espectacularidad? Sea cual sea el motivo, sigue necesitando atención y medidas que permitan su conservación. ¡Recuperemos la memoria!

5 comentarios:

loquemeahorro dijo...

Completamente de acuerdo, ya lo sabes, y lo acabo de comentar en la primera parte.

Yo creo que realmente mucha gente sigue sin ver lo del patrimonio histórico, así que este tema, menos todavía.

Me acuerdo en un convento de clausura (no diremos cuál) donde la monja que me enseñaba un pequeño museo, me explicaba que algunas cosas que tenían (del s XVII, por ejemplo) se las daba la gente que las tenía en casa y las iba a tirar.

l'archivadora dijo...

Estamos en una época en que se valora solo lo que produce un rendimiento económico oy/o inmediato o lo que resulta visualmente atractivo los "papeles" no se ven.

Ismael dijo...

Creo que, en estos tiempos, lo que haría más sencillo tanto el mantenimiento del patrimonio documental como la investigación es la digitalización de la documentación. Tarea ardua, quizá, pero esencial. Hoy no se concibe nada que no esté en la red.

Efectivamente, es nuestra historia, en este caso la de Langreo. La capacidad de memoria digital es ilimitada, y es la única forma de conservarla.

l'archivadora dijo...

Ismael, lo de la digitalización no es tan sencillo y tampoco creo que sea la única forma de conservar la memoria, pero sobre ello hablaremos más adelante.

Amando Carabias María dijo...

Creo que la propuesta de este artículo (me he leído sus dos partes y comento aquí) es más que interesante, necesaria. Y no sólo para el sangrante caso de Langreo. Por desgracia debe haber más historias similares. Alguien que conocí, no pudo demostrar facilmente su edad y que estaba viva, pues el registro civil de donde había nacido (creo que Extreamadura) había sufrido también un incendio.
Por suerte, en su vida había hecho alguna cosa más -como que la bautizaran y se casó- con lo que se pudo solucionar la cuestión.
Si esto sucede a una persona, no digamos a un colectivo.
La memoria histórica es vital para una comunidad, por mucho que la mayoría la desconozca.
Respecto de la digitalización, efectivamente sería buena solución, pero ni es tan fácil, ni siempre es posible. Además el trabajo sería ahora mismo no sé si imposible, pero desde luego semejante a una de las tareas de Hércules.
Eso sí, creo que hoy en día es menester que los documentos del presente, además de su archivo documental, cuenten con otro tipo de archivo (no sé si digital, informático o qué) que evite este mismo problema.
Alguna vez hay que empezar. Quizá nuestra vida nos impida ver que dentro de no tanto, seremos historia.
Por ejemplo, yo miro los expedientes que me ocupan a diario, y si tengo que buscar alguno que ya contará con mi firma de 1990 me parece que hablo del pleistoceno, y sin embargo un poquitín de mi mirada aún quedan sobre esos anodinos papeles.