martes, 18 de septiembre de 2012

Visitando el Palacio de los Selgas

  La semana pasada hablaba sobre la importancia de la comunicación y de explicar el por qué de determinadas actuaciones que, en caso contrario, pueden parecer arbitrarias. El sábado viví en propia carne (y desde el lado del usuario) dicha experiencia.

Uno de los bodegones expuestos
  Después de dos meses en que por uno u otro motivo no encontraba el momento, el sábado por la tarde fui a visitar la exposición sobre Luis Meléndez .Bodegones para el Principe de Asturias- organizada por  el Museo del Prado  dentro del convenio de colaboración con la Fundación Selgas-Fajarde. (Además de la exposición, la visita incluye un recorrido por los jardines, el interior del palacio y el museo de educación)

Jardín francés

   Leyendo las normas de acceso pensaba que era un milagro que nos dejaran entrar. No se puede pasar con cámaras, teléfonos móviles, objetos punzantes (se considera tal un bolígrafo); el bolso hay que dejarlo en el coche o la taquilla; en el interior del palacio además de las calzas que debes ponerte al entrar, no puedes caminar por fuera de la moqueta… Tienes la impresión de que preferirían no recibir visitantes y el carácter adusto de la empleada de recepción no ayuda a disipar esa sensación.
 De los que más me gustó

  Cuando entramos a visitar el palacio la empleada que estaba allí, nos explicó el por qué de las medidas –uso de “patucos” al mismo tiempo que debíamos caminar por el pasillo de moqueta. El suelo de madera (una preciosidad, por cierto) fue instalado artesanalmente, pieza a pieza, creando diversos motivos decorativos; hoy en día sería  imposible encontrar un artesano que fuera capaz de repararlo, si sufriera algún daño.

  He aquí un ejemplo claro de lo que la semana pasada comentaba. Frente a la simple enumeración de las normas, que hacen que te sientas molesta, la explicación de la segunda empleada y su amabilidad, te hacen no solo entender el por qué sino cumplirlas de mucha mejor gana.

  Aprovecho para recomendarles la visita. No solo por la exposición, sino porque es una oportunidad para visitar esta villa que lleva varios años cerrada y que no se sabe cuando volverá a reabrir al público. Tienen de plazo hasta el próximo domingo 23.

3 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Aunque tendemos a pensar que las cosas son porque sí, lo normal es que los porqués sean suficientes. Y, sí, como se decía el otro día, conocer esas razones ayuda. Es más, en muchos casos es tan importante como conocer las normas.

xGaztelu dijo...

La posibilidad de ver ese palacio resulta de lo más interesante: no creo que yo lo haga antes del domingo, pero eso de organizar expos en entornos singulares me parece un acierto.

xG

l'archivadora dijo...

De nuevo blogger se ha tragado mi comentario. Te decía Amando que conocer el porqué de las cosas efectivamente es muy importante; también ponerse en el lugar del otro ayuda.

xGaztelu estoy segura de que te parecería interesante. Me hubiera gustado hablar más sobre la quinta y sus propietarios pero no me parece este el mejor lugar. Probablmente le dedique una entrada en Delibroenlibro